17.2.09

Suspiró.
—Esto no se me da nada bien. No sé ni por dónde empezar...
Esperé otra vez.
—Está bien, Bella. Este es el tema —se levantó del sofá y comenzó a andar de un
lado para otro a través de la habitación, sin dejar de mirarse los pies todo el tiempo—.
Parece que Edward y tú vais bastante en serio, y hay algunas cosas con las que debes
tener cuidado. Ya sé que eres una adulta, pero todavía eres joven, Bella, y hay un montón
de cosas importantes que tienes que saber cuando tú... bueno, cuando te ves implicada
físicamente con...
—¡Oh no, por favor, por favor, no! —le supliqué, saltando del asiento—. Por favor, no
me digas que vas a intentar tener una charla sobre sexo conmigo, Charlie.
El miró con fijeza al suelo.
—Soy tu padre y tengo mis responsabilidades. Y recuerda que yo me siento tan
incómodo como tú en esta situación.
—No creo que eso sea humanamente posible. De todos modos, mamá te ha ganado
por la mano desde hace lo menos diez años. Te has librado.
—Hace diez años tú no tenías un novio —murmuró a regañadientes. No me cabía
duda de que estaba batallando con su deseo de dejar el tema. Ambos estábamos de pie,
contemplándonos los zapatos para evitar tener que mirarnos a los ojos.
—No creo que lo esencial haya cambiado mucho —susurré, con la cara tan roja como
la suya. Esto llegaba más allá del séptimo circulo del infierno; y lo hacía peor el hecho de
que Edward sabia lo que me estaba esperando. Ahora, no me sorprendía quehubiera
parecido tan pagado de sí mismo en el coche.
—Sólo dime que ambos estáis siendo responsables —me suplicó Charlie, deseando
con toda claridad que se abriera un agujero en el suelo que se lo tragara.
—No te preocupes, papá, no es como tú piensas.
—No es que yo desconfie de ti, Bella; pero estoy seguro de que no me vas a contar
nada sobre esto, y además sabes que en realidad yo tampoco quiero oírlo. De todas
formas, intentaré tomárlo con actitud abierta, ya sé que los tiempos han cambiado.
Reí incómoda.
—Quizá los tiempos hayan cambiado, pero Edward es un poco chapado a la antigua.
No tienes de qué preocuparte.
Charlie suspiró.—Ya lo creo que sí —murmuró.
—Ugh —gruñí—. Realmente desearía que no me obligaras a decirte esto en voz alta,
papá. De verdad. Pero bueno... Soy virgen aún y no tengo planes inmediatos para



cambiar esta circunstancia.
Ambos nos moríamos de vergüenza, pero Charlie se tranquilizó. Pareció creerme.
—¿Me puedo ir ya a la cama? Por favor.
—Un minuto —añadió.
—¡Vale ya, por favor, papá! ¡Te lo suplico!
—La parte embarazosa ya ha pasado, te lo prometo —me aseguró.

Pobre Bella jajaja,situacion incomoda?JAAJA con razon Edward se cagaba d risa cuando le dijo qe la mente d su padre taba tranqila :P TRANQILA?XD estaba pensado si su hija cogio o no JAJAJAJAJ

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